Evercreate
Integración de IA

IA que trabaja dentro de tus sistemas, no en una demo.

Agentes y automatizaciones de IA metidos en producción, dentro de las herramientas que ya usas, con un humano al mando donde importa.

El problema

Todo el mundo te enseña un demo de IA que impresiona. Luego, al llevarlo a tu operación real, alucina, se rompe con un caso que nadie previó, o nadie del equipo sabe mantenerlo. La distancia entre 'mola en una demo' y 'funciona un martes cualquiera con datos sucios' es enorme, y es justo donde se queda la mayoría.

El otro error caro es empezar por donde más se ve y menos rentable resulta: un chatbot en la home. Casi siempre el valor está puertas adentro, en tareas repetitivas que una persona ya hace y donde un fallo se detecta rápido.

Nosotros arrancamos al revés de la moda: por el proceso concreto donde la IA ahorra horas medibles. Lo lanzamos acotado y con tus datos, y solo escalamos cuando los números lo sostienen.

Cómo está cambiando esto la IA (sin humo)

En los últimos dos años la IA ha pasado de 'autocompletar texto' a ejecutar tareas reales: leer un correo y clasificarlo, sacar los datos de una factura en PDF, buscar la respuesta correcta entre miles de documentos internos y redactar un borrador con ella. Donde de verdad acierta es en trabajo repetitivo, con mucho texto de por medio y donde un humano revisa el resultado.

Donde falla es igual de importante saberlo. Inventa con total seguridad cuando no sabe, se atasca en los casos raros que no estaban en sus datos, y mete la pata sin avisar si nadie comprueba lo que hace. El patrón que funciona en empresas serias es sencillo: la IA se come el 80% aburrido y repetitivo, y la persona valida y se queda con el 20% que de verdad importa.

La parte que casi nadie cuenta: el modelo es lo de menos. Lo que decide si funciona es la ingeniería alrededor (conectarlo a tus sistemas, darle solo las fuentes buenas, poner límites y dejar rastro de lo que hace) y, sobre todo, el estado de tus datos. Una IA con datos desordenados repite tu desorden a gran escala.

Qué hacemos exactamente

Cuatro maneras concretas de meter IA en tu día a día. No las atacamos todas a la vez: empezamos por la que antes te devuelve horas.

Agentes y copilotos a medida

Asistentes que conocen tu negocio y ejecutan tareas reales (buscar la respuesta y redactar el borrador), no un chatbot genérico que solo charla.

Automatización del trabajo con texto

Sacar los datos de facturas y contratos, o clasificar y enrutar el correo que entra. El trabajo repetitivo que hoy hace alguien a mano.

Conexión a tus sistemas

Lo metemos dentro de tu CRM, tu ERP, tu correo o tu base de documentos. La IA vive donde ya trabajas, no en una pestaña aparte.

Controles, límites y rastro

Fuentes verificables, un humano que valida donde importa y trazabilidad de lo que hace. Fiabilidad antes que efecto demo.

Cómo lo hacemos

01

Buscamos el caso que paga

El proceso repetitivo y medible donde la IA ahorra horas. Si no hay un caso claro, te lo decimos en vez de venderte IA por moda.

02

Piloto pequeño con tus datos

Lo lanzamos acotado y en real, con tu información, y lo medimos contra lo que costaba antes. En semanas, no en un año.

03

Escalamos con control

Si los números salen, ampliamos a más casos manteniendo límites y supervisión. Si no salen, has perdido semanas y no una fortuna.

Tipos de problema que resolvemos

01

Atención y soporte

Responder y clasificar las consultas repetidas, pasando a una persona en cuanto la cosa se complica (lo que Klarna aprendió a hacer mejor tras pasarse de frenada).

02

Documentos que alguien teclea a mano

Facturas y contratos: sacar los datos y meterlos en tu sistema sin copiar y pegar.

03

Conocimiento enterrado

Que tu equipo pregunte en lenguaje normal y obtenga la respuesta correcta de toda tu documentación, en vez de rebuscar en diez carpetas.

04

Resúmenes y notas

Convertir una reunión o un hilo largo de correo en un resumen útil y en tareas concretas.

Preguntas sobre IA

Es un riesgo real, no te voy a decir que no. Cuando un modelo no sabe algo, no se calla: se inventa una respuesta con el mismo tono seguro que cuando acierta. La diferencia entre un sistema serio y un experimento está en lo que pones alrededor. Le damos solo fuentes que puedes verificar, le marcamos límites claros sobre lo que puede y no puede hacer, y dejamos a una persona revisando justo donde un error sale caro. En las tareas internas, además, el coste de equivocarse es bajo: alguien recoloca y sigue. Buscamos que sea fiable el día que de verdad importa, no que parezca lista en una demo de cinco minutos.

¿Tienes un proceso que crees que la IA podría resolver?

Cuéntanoslo en una llamada y te decimos con franqueza si tiene sentido, por dónde empezar y qué esperar.