Qué preguntarle a una agencia o a un freelance antes de firmar
Vas a contratar a alguien para que construya algo importante y no sabes valorar si es bueno. Estas preguntas separan a quien sabe de quien vende humo.
Contratar a alguien que haga software es difícil precisamente cuando más lo necesitas, porque si supieras valorar el trabajo probablemente lo harías tú. Vas un poco a ciegas. Estas son las preguntas que yo haría si estuviera al otro lado de la mesa, sabiendo lo que sé.
La primera: '¿qué pasa si esto sale mal o lo tenéis que dejar?'. La respuesta importa menos que la reacción. Quien sabe lo que hace ha pensado en ese escenario y te habla de código que se queda contigo y de cómo seguiría otro equipo si hace falta. Quien vende humo se incomoda con la pregunta.
La segunda: '¿de quién es el código y dónde vive?'. Te sorprendería cuánta gente descubre tarde que su software está en una cuenta que no controla, o que no tiene ni idea de dónde están las claves. Antes de firmar, deja por escrito que todo, el código y los accesos, queda a tu nombre desde el día uno.
La tercera: 'enséñame algo que hayas hecho y que lleve tiempo funcionando'. Un prototipo bonito lo monta cualquiera en un fin de semana. Mantener algo vivo durante dos años, con usuarios reales encima, es otra liga. Pide ver eso, y si puedes, habla con ese cliente.
Hay una señal que vale más que cualquier respuesta. La gente que de verdad sabe te dice que no a cosas. Te avisa de que lo que pides es más caro de lo que crees, o de que para tu caso sale mejor comprar algo hecho que construirlo. Quien te dice a todo que sí o no ha entendido el problema o no piensa estar cuando llegue la factura.
Ninguna de estas preguntas es técnica, y esa es la gracia. No necesitas saber programar para notar quién te respeta lo suficiente como para decirte la verdad incómoda antes de cobrarte.
